Es una noche fría y cansada, una única luz en el edificio está encendida y algunas risas se escuchan después de una broma bizarra. Un equipo que trabaja para crear comunicación visual.

Se tata de un equipo de creativos planeando y dándole vida a lo que serán los primeros pasos de una marca que se tiene que abrir camino en un competido mundo donde lo que dices y en la forma como lo dices, pueden inspirar y cambiar la vida de muchas personas. Es por eso que este equipo tiene que confeccionar el mejor atuendo, para que este bebé que crecerá en muy corto tiempo, pueda decir su discurso.

Es en este momento, cuando se comienza a ver una personalidad definida y nuestra marca toma una identidad, que tiene que ser coherente con el discurso que se está promulgando. Es allí cuando la dirección de arte toma una importancia en el momento de que se quiere dar un mensaje que sea universal y que perdure en el tiempo.

Aquí se abre una gran brecha entre el diseño gráfico y la dirección de arte y es cuando los dueños de esas marcas comprenden que lo importante, además de que te vean, es que te entiendan y que visualmente des un mensaje claro y sin tapujos, tan sincero que haga que te identifiques con su marca, donde el virtuosismo no está en hacer una composición compleja, sino en conmover, sorprender y hasta enamorar a las personas con las que convivimos en el día a día.

Pero a veces, se cae en el dilema estético y por aportar con elementos, se distrae la comunicación y el mensaje no llega claro o no se percibe, por eso, tanto clientes como agencias tienen que llegar al equilibrio entre un visual llamativo y un discurso de venta contundente que evolucione y se reinvente día a día. Para que al pasar el tiempo, esta persona en crecimiento que es la marca, se vea actual y contemporánea al estilo de vida de cada generación.

Por esto las marcas deben ser consientes y trabajar de la mano con las agencias, para que esa identidad que se construye, sea reflejada en cada movimiento que la marca haga para sus consumidores, claro está, sin dejar de lado a sus propios funcionarios, que son los discípulos encargados de que este mensaje visualmente se perciba sin necesidad de decirlo con palabras.

Este es un proyecto en el que trabajé y que considero que cumple con el objetivo de aportar visualmente a la comunicación y comprensión del mensaje.