Si las organizaciones consideraran parte de su negocio el desarrollo y potencialización de las ideas y la colaboración entre sus empleados, lograrían enfocar su cultura organizacional de modo que los objetivos y innovación irían de la mano.

Cuando pensamos en los momentos en los que se hicieron los grandes descubrimientos o surgieron las ideas que cambiaron al mundo, nos imaginamos grandes espacios blancos en laboratorios llenos de científicos; o grandes pensadores sentados rodeados de libros y miles de apuntes. La verdad es que las grandes ideas surgen de la colaboración, de los momentos de intercambio de ideas; de conectarnos con lo que otros piensan y que pueden aportar a nuestra labor.

Así Steven Jhonson nos presenta las “redes líquidas” para explicarnos de dónde vienen las ideas.