El Customer Lifetime Value, o CLV, es una de las métricas que muchos profesionales de marketing usamos para, de alguna manera, estimar el valor de nuestros clientes, se trata de cómo calcular el valor que representa para la empresa la relación con un cliente, a lo largo de la vida de dicha relación. ¿Pero si tratáramos de hacer este ejercicio en una relación que tengas o hayas tenido en tu vida seria fácil lograrlo? ¿Y sobre todo llegar a alguna métrica que te ayude a estimar y valorar la relación?

 

En un momento en que las empresas empiezan a valorar al cliente como eje del crecimiento de su negocio se empieza hacer más relevante este tipo de métricas o métodos que persiguen una valoración cuantitativa pero que por defecto parten de un componente cualitativo. Y seguramente así como te parece difícil valorarlo en una relación personal, para las empresas tampoco es algo sencillo, ni algo que se deba tomar a la ligera, pero es lo suficientemente importante e indispensable hoy, no solo para poder clasificar a los clientes, sino también para planear acciones de relacionamiento, revisar canales de interacción, planear o revisar la propuesta de valor de los productos de la compañía.

 

Seguramente algunas personas en tu vida han significado o significan mas que otros. Algunas que se vienen a tu cabeza son personas que te han acompañado, han estado contigo en momentos buenos y no te han abandonado en los malos, han aportado a tu vida cosas de valor, importantes y hasta con algunos de ellos has construido proyectos o cumplido sueños. Por otro lado en tu vida seguramente han existido aquellas personas que estás seguro pueden aportar mucho para tu crecimiento personal y profesional, pero que por alguna razón no has podido estrechar la relación de tal forma que esto ocurra. Y por último algunos que no te hubiera gustado cruzarte en la vida y que nada valioso dejaron en ti o que estaban contigo con absoluta conveniencia.

 

Partiendo de esta realidad en las empresas es igual, unos clientes son altamente valiosos otros potencialmente valiosos y por último unos que si se van o se quedan todo queda igual.  Por eso una recomendación es que cuando tengas que calcular el valor de un cliente, habrá que utilizar métricas como la de CLV que establecen un ciclo de vida de la relación cliente marca y sumando todas las compras hechas para llegar a un valor que te permita tener unos datos para clasificar.

 

Y después de clasificar lo más importante es conocer cuales son esos momentos de valor para el cliente en relación a tu marca y  emprender acciones de relacionamiento que lleguen en ese momento justo que hace que la relación sea cada vez más cercana y que ese ciclo de vida de la relación se extienda.