En los 90 pasaron muchas cosas: se desintegró la URSS, se puso fin al telón de acero, se lanzó al mercado Windows, se estrenó Parque Jurásico y se proclamó la revolución digital. Una revolución que permitió a las empresas ofrecer más productos y servicios, además de “seguirle la pista” a sus consumidores.

Para esta época –y por el contexto del mercado- las empresas se obligaron a cambiar sus modelos de negocio. Se le dio la bienvenida a la comercialización por internet y los consumidores tuvieron la oportunidad de ser escuchados.

Con la revolución digital “las compañías empezaron a estudiar el comportamiento de sus clientes y así mismo a trabajar en las estrategias de mercadeo” (Comportamiento del Consumidor Ed. Pearson) llevando a cabo diferentes acciones para generar una mayor rentabilidad y así mismo, para ganar una reputación online que funcione como referenciación para la marca.

Las relaciones se transforman

Anteriormente las marcas se limitaban a vender. Ahora, más que vender necesitan establecer un vínculo. Leon G. Shiffman, experto en comportamiento del consumidor -en su libro- asegura que la personalización de productos, servicios y mensajes publicitarios convierte al consumidor en el fan # 1 de una marca. Si él tiene una grata experiencia con la misma la conservará en la mente y el corazón.

Según Paul Fleming, en su libro Marketing interactivo, “el marketing y los medios cambian constantemente. Los públicos se dividen y multiplican más rápidamente que las células de un laboratorio” (Hablemos de Marketing Interactivo. Ed. ESIC). En el mundo digital la relación consumidor-empresa varia continuamente, pues el primero tiene el poder de elegir entre un océano de posibilidades lo que necesita, mientras que el segundo debe preocuparse por conocer y segmentar a sus clientes para luego fidelizarlos.

Es así como la revolución digital es un punto clave para establecer relaciones. Aquí las empresas deben captar datos del consumidor y trabajar con los más involucrados solo de esta forma lograrán una respuesta positiva por parte del cliente y su satisfacción.