Creer en quienes trabajan para nuestra marca y generar experiencias valiosas para ellos es la mejor manera de asegurarnos buena publicidad afuera.

Hoy, las marcas deben vincular la RSE con el desarrollo de sus empleados, ser consientes que cada vez que se acaba una jornada laboral esos empleados se convierten el clientes potenciales y portavoces de la marca. Juan Felipe Rengifo, Docente de la Universidad Santo Tomás, nos explicó por qué el valorar e invertir en ellos asegura un mejor clima laboral y un crecimiento efectivo de una compañía.

La visión que el marketing relacional tiene de los empleados

El recurso humano es el principal activo de cualquier organización. Cuando hablamos de marketing interno, lo más importante es la conexión entre los empresarios y sus empleados. Se debe partir de que fuera de la oficina los trabajadores se convierten en voceros de la marca. Entones tener una fuerte estrategia de marketing interno y buena comunicación interna se traduce en relaciones externas más fuertes.

Cómo fortalecer el marketing interno

El primer paso es conocer directamente a los empleados, al cliente interno. Al fortalecer el flujo de comunicación se genera una retroalimentación más amplia, que permite que haya un reconocimiento de las necesidades del empleado y de la organización. Y esto permite que los mandos altos puedan redireccionar los recursos y materiales a objetivos concretos.

La comunicación fuerte y estrecha se convierte en un activo diferido, que hará visible sus beneficios a largo plazo: mejorando el recurso humano,  haciendo visible los problemas de comunicación anteriores y por supuesto beneficiando al marketing externo.

RSE y marketing interno

La RSE es una figura de negocio, cuando beneficiamos al cliente interno, al público interno o al entorno (con políticas responsables, buenos usos de recursos humanos o múltiples acciones) estamos potencializando a la empresa y al entorno en el que nos desarrollamos.

El cliente interno y el marketing externo

El marketing externo expone el proceso final de una compañía, el producto o servicio. Partiendo de esta premisa será claro que si hay un buen manejo de relaciones entre los empleados, dentro de la organización en los procesos, la manifestación será el buen producto.

Muchas empresas dejan de lado la gestión del servicio al cliente, obviando que si la persona que intenta dar soluciones al cliente está inconforme, no podrá dar soluciones y prestará un servicio deficiente.