Trabajar en proyectos de Responsabilidad Social Empresarial exige una constante reinvención, una conexión clara con los pilares del desarrollo y el reconocer que las soluciones efectivas son producto del trabajo al lado de las comunidades, gestionando juntos los caminos para propiciar el crecimiento. Un claro ejemplo de esta dinámica, es la Fundación El Nogal, que apareció en el 2013, después del atentado terrorista el 7 de febrero y con los años ha renovado su propósito, identificando fuertes necesidades sociales.

La iniciativa, que nace para apoyar a las víctimas del atentado, con los años ha direccionado sus objetivos a un público más amplio, gracias a la conciencia social que se centra en la promoción de valores:

“El objetivo cardinal es enseñar, incentivar, promover y fomentar el desarrollo y ejercicio de los valores fundamentales, que deben inspirar a los ciudadanos, en aras de contribuir al cambio y al mejoramiento de nuestra sociedad, al apoyo de las víctimas de la violencia y al fomento de la Responsabilidad Social Empresarial e Individual”.

De allí la definición de sus tres pilares de trabajo:

  1. Fondo educativo
  2. Mejoramiento de vivienda
  3. Apoyo a víctimas del conflicto

De forma adicional a sus acciones centrales, la Fundación tiene un claro interés por consolidar espacios de diálogo en los que se definan vías de acción frente a los conflictos actuales. Siguiendo estas líneas desarrollan anualmente el Congreso de Responsabilidad Social, un evento que convoca a la ciudadanía, a la academia, líderes políticos y a expertos para dialogar en torno a la transparencia y la reconciliación en el posconflicto.

Otra firme apuesta se enfoca en “resaltar los valores perdidos en jóvenes cuyas familias resultaron afectadas en el atentado; la idea es lograr paz y reconciliación, que sanen y perdonen para que construyan una sociedad justa.” Partiendo de esta idea consolidaron el Premio Fundación el Nogal, Los jóvenes y la Reconcialiación.