La vida depende de la forma como la veamos, al igual que con un vaso que está a la mitad, los optimistas lo verán medio lleno y los pesimistas dirán que está medio vacío.

Y lo mismo sucede con los empleados dentro de una compañía, cuando se hace una gestión efectiva del optimismo, lo empleados se fidelizan con la empresa rinden más y no abandonan su cargo por aburrimiento.

Convertir a los empleados en fuente de optimismo para la compañía hace que cada nuevo reto se asuma con determinación, un gran lugar para trabajar logra que la gente se sienta cómoda, que las recompensas más importantes vengan del corazón.