Aunque no lo parezca, las marcas tienen una gran responsabilidad que afecta directamente en la forma de actuar de sus consumidores.
Siendo ahora el consumidor y sus necesidades el enfoque principal de cualquier estrategia de comunicación, la relación marca-cliente se ha hecho mucho más estrecha, logrando incluso que el consumidor se identifique con la personalidad de la empresa y la quiera apropiar como suya.

 

Es por eso que podría decirse que ahora las marcas tienen cierto poder como generadoras de comportamientos que debe ser bien aprovechado en todo momento ya que puede representar su éxito o su exilio en el mercado, ya que no hay que olvidar que cualquier acción estará siempre bajo el escrutinio público de aquellos que aman la marca como de los que no.

 

En lo social, si este poder es bien utilizado, las marcas pueden lograr cambios en la forma de pensar de sus consumidores, hacer que apoyen una causa o lograr incluso que cambien su actitud frente a algún tema.