Actualmente vivimos en un mundo muy competitivo e interconectado en donde ofrecer un variado portafolio de productos o servicios ya no es suficiente, hoy las empresas tienen que innovar constantemente en sus procesos, sus canales, la calidad de lo que ofrecen, pero sobre todo en la forma como se relacionan con sus diferentes stakeholders, tanto internos como externos.

Y es que podemos decir que la mayoría de las empresas ofrecen los mismos productos pero sólo las que generan valor alrededor de dicha oferta son los que obtienen los mejores resultados en sus ventas, ya que los clientes valoran ,y valoran bien, los esfuerzos que hacen las organizaciones para fidelizarlos porque estas son acciones que buscan ir más allá de los resultados productivos.

En este sentido, el servicio al cliente es una de las prácticas que pueden generan valor a los artículos o servicios que se ofrecen, ya que cuando la estrategia está bien lograda y adherida al ADN de los colaboradores, las experiencias de los consumidores pueden hacer un eco positivo en la reputación de la empresa y posicionarla como un buen referente en el mercado.

Sin embargo, parece que esta lección aun no está incorporada en muchas de las empresas con las cuales usted y yo, como clientes, nos relacionamos.

Día a día escuchamos o vemos en Twitter, Facebook y demás redes sociales a los usuarios quejarse de la atención al cliente de una u otra empresa, y cuando nos acercamos a nuestros conocidos sabemos que este descontento y estas malas experiencias se materializan en la cancelación del servicio por parte del cliente, generando así un impacto negativo en las ventas ya que si la queja se vuelve viral en la red o es común que todos los usuarios se quejan de lo mismo, puede llegar a tener una gran incidencia en la reputación de la empresa y llevarla a una crisis.

Entonces, sabemos que estructurar una empresa en torno a los clientes no es fácil, se requiere conocimiento profundo de sus necesidades, y por lo tanto, es necesario que la empresa enfoque sus servicios y esfuerzos en el cliente y no en la búsqueda desenfrenada de utilidades ya que estás llegaran por añadidura una vez el usuario experimente buenas e innovadoras relaciones en la pre venta, venta y post venta.