Cuando las organizaciones entienden que más allá de mejorar sus productos, hacer más eficientes sus procesos o innovar como compañía deben poner a los colaboradores primero. Pues son ellos los que se encargan de crear las verdaderas experiencias de una marca, irán por delante de sus competidores.

Vineet Nayar, CEO de HCL, uno de los conglomerados tecnológicos más importantes de la India, hace poco dio una charla en TEDx en la que invitaba a los asistentes a cerrar los ojos e imaginar que eran líderes de las compañías y se paraban en el techo de un edificio de tres pisos, en llamas, e invitaban a los colaboradores a saltar; seguramente los ellos lo harían, porque sabían que es la mejor decisión, pero ¿cuántos de sus empleados lo harían por ellos lo decían? ¿y cuántos no lo harían porque ellos lo decían?

¿serías tú capaz de hacerlo?

Poner a los colaboradores primero, es ganar su confianza, y solo cuando se tiene esa confianza se puede transformar de verdad a una compañía, la innovación, el cambio de un producto o la diversificación no significarán transformación si ella no incluye a los empleados y el trato que les das, si no humanizas lo que eres como compañía.

La transformación de una compañía debe responder tres preguntas, no desde el qué, sino desde el cómo de la transformación, la primera es ¿en qué negocio estamos? Y sin importar el producto o servicio, la respuesta debe ser: entregar experiencias únicas. La segunda pregunta es ¿dónde se crean estas experiencias únicas? la respuesta es en el espacio en el que interactúan empleados y clientes, y esa es la base de la respuesta a la tercera pregunta ¿quiénes crean estas experiencias únicas? Y sí, la respuesta es, los colaboradores.

Y, si los colaboradores son los que crean estas experiencias únicas que ayudan al crecimiento de las compañías, ¿por qué no animarlos, apoyarlos, empoderarlos y capacitarlos para que lo hagan? ¿por qué no poner a los colaboradores primero para que nos ayuden a crecer? Así las organizaciones se enfocan en los colaboradores primero, para que los colaboradores puedan seguir diciendo el cliente es primero.

 

Para que un proceso de transformación sea exitoso sea exitoso debe pasar por tres pasos:

Primero, crear infelicidad con el estado actual, esa es la mejor manera de empujar a la acción y sacar a las compañías y a los colaboradores de la zona de confort, que dejen de pensar que no hay nada mal con la situación actual. Poner a los colaboradores primero les permite a las organizaciones contar con personas comprometidas y emocionadas con los retos.

Para lograr el compromiso de los colaboradores hay que tener una visión que inspire, que los motive y los impulse a hacer eso que el líder quiere lograr.

 

¿por qué vamos los domingos a un espacio religioso con ganas y compromiso, sin que nos paguen y nos sentimos obligados y desanimados cada lunes por ir a un sitio al que nos pagan por ir? Porque la visión de las organizaciones es para ellas mismas, no para sus colaboradores.

 

El tercer paso es cómo ir del punto A al punto B, de la insatisfacción actual a la visión que tenemos del mañana, y la respuesta está en los equipos de alto rendimiento, personas que trabajan juntas y que logran lo que otras ven como imposible, y cuando los demás ven que hay otros que sí lo logran se retan a hacerlo también, y se convierten en equipos de alto rendimiento, y así la vara sigue subiendo, y la visión del mañana, ya no es del mañana, es del ahora.

Porque poniendo a los colaboradores primero, construyendo confianza en ellos y empoderándolos del cambio hacemos que construyan experiencias únicas y que sigan poniendo siempre al cliente primero.