La diferencia a la que me refiero cuando digo ‘comunicar en femenino’ es que las marcas  debemos tener claro que la decisión final en la compra de la mayoría de productos, no solo en los del supermercado, que es históricamente lo obvio, sino en la escuela de los niños, los planes del fin de semana, el destino de las próximas vacaciones, las reformas en casa, es la mujer, en todo esto influye la mujer.

Da igual quien lo pague, seguimos comunicando en masculino y excluimos y eso hace que la marca simplemente no conecte con la mujer. Y va a llegar una marca que se preocupe en conectar y se la va a llevar. “La mujer es el 52% de la población y toma el 85% de las decisiones de compra, ¿y sigues vendiendo en masculino?

Al final yo hablo de una oportunidad, si las marcas realmente quieren conectar con nosotras, que lo hagan, que se ganen nuestro corazón. Es un tema de sentido común y no hablo de igualdad de diversidad, que ya lo damos por ético y obvio, es un tema de rentabilidad: si yo como marca me doy cuenta de que tú eres Laura, y digo: -hola amigo; por qué no empiezo diciéndote, – Hola Laura. Ahí de golpe te das cuenta que la marca te ha visto.

Empecemos por hablar asertivamente, humanizar el mensaje, comunicar desde la transparencia, mostrarnos cómplices, ser inclusivos, sentir desde la empatía.

Complicidad

Las marcas pueden ser cómplices de las mujeres si se molestan en hacer de clientes, en hacer de consumidoras, el mystery shopping, en ponerte en el lugar de las compradoras, de las lectoras. Así te darás cuenta si te está incluyendo, si te sientes bien tratada. Y ahí consigues la complicidad.

Podrías concluir: – no, prefiero que me hablen de tú, que el mensaje no sea tan paternalista o que sea un mensaje con causa.

Cuando te pones en la piel del consumidor es que se despejan las incógnitas.

El decálogo +1 de la comunicación en femenino

1. Hablar asertivamente
2. Humanizar el mensaje
3. Comunicar en transparente
4. Mostrarnos cómplices
5. Ser inclusiva
6. Ser y sentir desde la empatía
7. Volver al tuteo
8. Prescribir lo que nos gusta
9. Aprender a conversar
10. Pensar en solución, ser resolutiva
10+1 Negociar el gris.

El reto es creerse de verdad que si no invierten recursos, talentos, y estructura para entender qué quiere la mujer tu producto  y tu marca no va a perdurar muchísimo en el mercado.