Murió la era del sillón y la TV, llegó el fin de la publicidad invasiva. La interrupción como método publicitario ya no funciona.

En una sociedad súper comunicada como la que vivimos, la gente poco a poco ha ido empezando a ver la publicidad como parte del paisaje, ha creado cierta inmunidad, y la efectividad en las comunicaciones es un objetivo cada vez es más difícil de alcanzar.

Lo digital logró que la gente se volviera más exigente y ahora decide qué quiere ver, en dónde lo quiere ver y la hora a la que lo quiere ver. Se cambiaron las reglas del juego y eso no está nada mal, porque nos ha puesto a pensar de otra forma y ha hecho que nuestro trabajo se vuelva más interesante.

Entonces, necesitamos ser fabricantes de algo que a la gente le interese y que además le de ganas de compartir con sus amigos. Esto le da lugar al Marketing de Contenidos.

¿Pero qué es el Marketing de Contenidos?

Algunos lo definen como “la necesidad de generar información para lograr visibilidad”

otros como “Un conjunto de tácticas que buscan cumplir objetivos de marketing” y otros como “una forma de publicidad disfrazada.”

No importa la manera como se interprete o se trate de definir, lo importante es que son acciones mucho más honestas, que le dan toda su importancia a lo que la gente necesita, y como consecuencia se construye confianza hacia las marcas.

El marketing de contenidos no es algo nuevo. El ejemplo más claro son los viejos avisos publicitarios con sus copys extensos y cuidadosamente redactados, o las revistas que hacían algunas marcas de carros.

Hace ya varios años tuve la oportunidad de hacer parte del equipo creativo que manejaba parte la comunicación de una de las compañías de alimentos más grande del mundo. En ese entonces no sé qué tan conscientes éramos, que estábamos haciendo Marketing de Contenido, pero ahora que vuelvo a ver algunas de las piezas que hacíamos, gratamente puedo ver que estábamos bien encaminados.

Creábamos correos directos, siempre con el pensamiento enfocado en que la pieza debía aportarle algo a la vida de la gente y no en que fuera solo el envío de un mensaje publicitario.

Diseñábamos una revista con información de interés, que hablaba en el lenguaje de las amas de casa y estaba llena de frases dichas comúnmente por ellas. Esta publicación todo el tiempo les estaba enseñando a hacer cosas. Las fotografías de las preparaciones que publicábamos estaban muy lejos de ser la típica foto retocada publicitariamente, sino que por el contrario lucían idénticas al resultado que iban a obtener cuando las prepararan amorosamente en su casa. Y todo esto era muy valorado por ellas.

Se podría decir entonces que el éxito del juego nunca ha estado en lo que la marca quiere decir, sino en lo que a las personas les interesa escuchar.

El gran reto para los comunicadores y las marcas, radica en tener la capacidad de crear contenidos que se adapten a cualquier medio, para que llegue a todos. Contenidos que enriquezcan las experiencias con la marca. Contenidos que se adapten al momento por el que está pasando la gente.

Las redes sociales recuperaron la importancia de este tipo de marketing. Porque la gente busca allí historias todo el tiempo y esto se convierte en una excelente oportunidad para las marcas, para invitar a esas personas a hacer parte activa de esas historias.

Luego de todo lo anterior, sorprende ver cómo estas palabras dichas por Bill Gates en 1996 no pudieron ser más acertadas.

“Content is King”

“Las grandes oportunidades para la mayoría de las empresas incluyen el suministro de información o entretenimiento. Ninguna empresa es demasiado pequeña para participar en esto”.

“Una de las cosas interesantes acerca de Internet es que cualquier persona con un PC y un módem puede publicar cualquier contenido que pueden crear. En un sentido, Internet es el equivalente multimedia de la fotocopiadora. Esto permite la reproducción del material a bajo costo, sin importar el tamaño de la audiencia”.