Para mejorar la cultura organizacional hay que tener en cuenta los valores, hábitos, tradiciones, sentimientos, etc. que comparten ciertos grupos dentro de la organización y que representan las normas no escritas que orientan el comportamiento cotidiano de los trabajadores.

Si la cultura organizacional está alineada con los objetivos puede ayudar a lograrlos de forma más eficiente y eficaz. Es por ello importante tomarla en cuenta al momento de medir o planear los objetivos empresariales.

La cultura organizacional es la cara externa de la empresa cuyos elementos básicos son:

– Valores y creencias compartidos. Afirmaciones de lo que está bien o mal dentro de la organización y de las consecuencias que tienen las acciones de cada elemento que la conforma. Éstos especifican el comportamiento esperado y son compartidos por la mayoría de los miembros.
– Identidad propia. La manera en la que los empleados se identifican proporcionándoles especificidad, identidad y coherencia hacia el exterior.
– Persistente. Aunque evoluciona constantemente, es resistente a los cambios bruscos.

Además de estos elementos básicos existen diferencias entre la cultura de cada organización en la que cada individuo tiene cierto grado de responsabilidad, libertad o independencia incluso para asumir riesgos o permitir la innovación, tomando en cuenta el número y la cantidad de reglas con las que se controla el comportamiento de los empleados.

Cada organización se diferencia, también, por el grado de identificación de los miembros con los otros miembros y cómo se relacionan entre sí. ¿Existen favoritismos? ¿En los servicios que se dan existe la discriminación? ¿Se percibe a los empleados como honrados y trabajadores? ¿Cómo se comunican los empleados entre si? ¿Cómo es el servicio al cliente? E incluso ¿qué es lo que proyectan los empleados al entrar a los edificios de la empresa?

Si quieres mejorar la cultura organizacional existen algunos puntos básicos para lograrlo:

1. Responde preguntas básicas. ¿Cuál es la cultura que quieres que haya en tu empresa? ¿Cómo quieres que la empresa sea vista por los otros? ¿Cómo quisieras que los empleados se relacionen entre sí? Estas son las cuestiones que se deben responder para saber hacia dónde ir.

2. Pregunta a tus mismos empleados ¿Qué es lo que mejorarían de su empresa? ¿Cómo quisieran ser vistos? ¿Qué les haría sentir a gusto? Toma en cuenta las observaciones que te comparten.

3. No temas a las críticas. A muchas personas les da miedo el cambio y muy seguramente se opondrán a las ideas renovadoras que presentes. No des a ello demasiada importancia y deja fluir el cambio.

4. Planea. Cualquier cambio necesita un plan de acción; busca o crea el plan que mejor se adecue a tus necesidades y sácale el mayor provecho posible.

5. Actúa. No pierdas tiempo y pon en acción los planes; si no son como lo esperabas, cambia el rumbo y vuelve a actuar. No temas a los errores y permítete salir a ti y a tu equipo de la zona de confort.

6. Comunica. Dado que tomaste en cuenta las opiniones de tu equipo, comunica las acciones que se van a tomar con base en ellas y permíteles digerir los cambios.

7. Sé paciente. No esperes que se acostumbren de un día para otro, tampoco busques cambios radicales en poco tiempo. Poco a poco podrás notar la diferencia sin necesidad de presiones.

8. Sé el ejemplo. No puedes pedir a tus trabajadores que sean honestos e incluyentes si tú o los directivos de tu empresa no lo son. Predica con el ejemplo y compórtate como quieres que “tu empresa” se comporte.

Publicado originalmente en zyncro.com