La modernidad en la que vivimos, la disponibilidad a la mano de gran cantidad y variedad de información, la rapidez con la que cambia la tecnología. Nos lleva a pensar, en qué tan fácil es construir una marca en nuestros tiempos.

Las cosas cambian muy rápidamente. Antes todos nos comportábamos de manera muy similar, la gran mayoría de las personas se sentían identificadas con las mismas cosas. Las tendencias y las formas de actuar eran masificadas.

Ya no podemos ser vistos como una gran masa, porque ahora estamos buscando todo el tiempo pertenecer a pequeños grupos con los que compartamos características similares.

A medida que van cambiando las tendencias, los estilos de vida, las modas… Vamos cambiando con ellas. Hoy estamos constantemente proclives y dispuestos al cambio según sean nuestras conveniencias, eso quiere decir que las marcas pueden perder la fidelidad de sus consumidores muy fácilmente.

Vivimos en lo que los expertos llaman una Modernidad Líquida. Ya que la fluidez es una cualidad de los líquidos, y esa cualidad hace que se sometan a distintos cambios de forma. Los líquidos avanzan, se dispersan, se filtran y es difícil controlarlos. Esto no es más que una simple metáfora para ilustrar y entender el momento actual de nuestras sociedades.

Teniendo en cuenta todo esto, se deduce que construir una marca en estos tiempos, es una tarea nada sencilla. Por eso cuando calidad y precio son lo mismo, el propósito de la marca hace la diferencia. Así que el punto de partida para llegar al éxito, es primero definir ese propósito, esa razón por la cual se está en este mundo.

Si lo pensamos bien nos damos cuenta que cualquier emprendimiento empezó con un propósito, una razón de ser que nos moviliza para lograr algo, pero ese algo no es la venta. La venta es una consecuencia.

El ejemplo más utilizado en estos casos, por ser el más claro es APPLE: su propósito en este mundo es desafiar el Status Quo, pensar diferente. Y lo ha hecho reinventándose las cosas, dándole nuevas formas y usos más básicos para ponerlos al alcance de todos. Es conocido suficientemente el amor que despierta esta marca en sus fanáticos.

Esto demuestra que cuando a uno lo guía un propósito o una creencia, la consecuencia es que la gente que crea en ese propósito estará dispuesta a darlo todo.

Entonces, la invitación es a encontrar ese propósito de la marca para diferenciarse, y a aprovechar al máximo cada oportunidad que se tenga de comunicación, para difundirlo.